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miércoles, 26 de agosto de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
domingo, 23 de agosto de 2015
viernes, 21 de agosto de 2015
lunes, 17 de agosto de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
lunes, 10 de agosto de 2015
Miralla, José Antonio
(Córdoba
1789 - Puebla de los ángeles. México 4/10/1825)
“Hay en el mundo dos felicidades:
Una ser rico y otra ser soltero”
Versión española de la «Elegy Written in a Country Churchyard», del poeta inglés Thomas Gray (1716-1771), hecha por el poeta argentino José Antonio Miralla.
Terminó su traducción en 1823, cuando tenía solamente 24 años, Filadelfia.
Carpe
Diem
No
pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
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¡Bella
flor! Cuando naciste,
¡Oh,
que triste fué t suerte,
Que
al primer paso que diste
Te
encontraste con la muerte!
Arrancarte
es cosa triste;
No
llevarte es lance fuerte;
Dejarte
donde naciste
Es
dejarte con la merte.
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En
el cementerio de una aldea
La
esquila toca el moribundo día,
la grey, mugiendo, hacia el redil se aleja,
a casa el labrador sus pasos guía,
y el mundo a mí y a las tinieblas deja.
la grey, mugiendo, hacia el redil se aleja,
a casa el labrador sus pasos guía,
y el mundo a mí y a las tinieblas deja.
La
débil luz va del país faltando,
y alto silencio en todo el aire veo,
menos do gira el moscardón zumbando,
y allá, do el parque aduerme el cencerreo;
y alto silencio en todo el aire veo,
menos do gira el moscardón zumbando,
y allá, do el parque aduerme el cencerreo;
o
en esa torre envuelta en hiedra, en donde
el triste buho quéjase a la luna
del que, vagando por donde él se esconde,
en su antiguo dominio le importuna.
el triste buho quéjase a la luna
del que, vagando por donde él se esconde,
en su antiguo dominio le importuna.
Bajo
esos tilos y olmos sombreados,
do el suelo en varios túmulos ondea,
para siempre en sus nichos colocados
duermen los rudos padres de la aldea.
do el suelo en varios túmulos ondea,
para siempre en sus nichos colocados
duermen los rudos padres de la aldea.
Del
alba fresca la incensada pompa,
la golondrina inquieta desde el techo,
bronco clarín de gallo, eco de trompa,
no más los alzan del humilde lecho.
la golondrina inquieta desde el techo,
bronco clarín de gallo, eco de trompa,
no más los alzan del humilde lecho.
No
arde el hogar para ellos, ni a la tarde
se afana la mujer, ni a su regreso
los hijos balbuceando hacen alarde
de trepar sus rodillas por un beso.
se afana la mujer, ni a su regreso
los hijos balbuceando hacen alarde
de trepar sus rodillas por un beso.
¡Cómo
las mieses a su hoz cedían,
y los duros terrones a su arado!
¡Cuán alegres sus yuntas dirigían!
¡Cuántos bosques sus golpes han doblado!
y los duros terrones a su arado!
¡Cuán alegres sus yuntas dirigían!
¡Cuántos bosques sus golpes han doblado!
No
mofe la ambición caseros bienes
y oscuras suertes de fatigas tales,
ni la agudeza escuche con desdenes,
por humilde, del pobre los anales.
y oscuras suertes de fatigas tales,
ni la agudeza escuche con desdenes,
por humilde, del pobre los anales.
El
boato de blasón, mando envidiable,
y cuanto existe de opulento y pulcro,
lo mismo tiene su hora inevitable:
la senda de la gloria va al sepulcro…
y cuanto existe de opulento y pulcro,
lo mismo tiene su hora inevitable:
la senda de la gloria va al sepulcro…
No
los culpéis, soberbios, si en su tumba
la memoria trofeos no atesora;
do en larga nave y bóveda retumba
de alto loor la antífona sonora.
la memoria trofeos no atesora;
do en larga nave y bóveda retumba
de alto loor la antífona sonora.
¿Volverá
una urna inscrita, un busto airoso,
el fugitivo aliento al pecho inerte?
¿Mueve el honor al polvo silencioso?
¿Cede a la adulación la sorda muerte?
el fugitivo aliento al pecho inerte?
¿Mueve el honor al polvo silencioso?
¿Cede a la adulación la sorda muerte?
Tal
vez en este sitio, abandonados,
hay pechos donde ardió celestial pira,
manos capaces de regir estados
o de extasiar con la animada lira.
hay pechos donde ardió celestial pira,
manos capaces de regir estados
o de extasiar con la animada lira.
Mas
su gran libro, donde el tiempo paga
tributos, nunca les abrió la escuela;
su noble ardor fría pobreza apaga,
y el torrente genial de su alma hiela.
tributos, nunca les abrió la escuela;
su noble ardor fría pobreza apaga,
y el torrente genial de su alma hiela.
¡Cuánta
brillante asaz piedra preciosa
encierra el hondo mar en negra estancia!
¡Cuánta flor, sin ser vista, ruborosa,
en un desierto exhala su fragancia!
encierra el hondo mar en negra estancia!
¡Cuánta flor, sin ser vista, ruborosa,
en un desierto exhala su fragancia!
Tal
vez un Hampden rústico aquí se halla
que al tiranuelo del solar, valiente
resistió; un Milton que sin gloria calla;
de sangre patria un Cronwell inocente.
que al tiranuelo del solar, valiente
resistió; un Milton que sin gloria calla;
de sangre patria un Cronwell inocente.
Oír
su aplauso en el Senado atento,
ruinas, penas echar de su memoria,
la tierra henchir de frutos y contento,
y en los ojos de un pueblo leer su historia,
ruinas, penas echar de su memoria,
la tierra henchir de frutos y contento,
y en los ojos de un pueblo leer su historia,
su
suerte les vedó; mas en su encono
crímenes y virtudes dejó yertas;
viéndoles ir por la matanza al trono,
y a toda compasión cerrar las puertas;
crímenes y virtudes dejó yertas;
viéndoles ir por la matanza al trono,
y a toda compasión cerrar las puertas;
callar
de la conciencia el fiel murmullo,
apagar del pudor la ingenua llama,
o el ara henchir del lujo y del orgullo
con el incienso que la musa inflama.
apagar del pudor la ingenua llama,
o el ara henchir del lujo y del orgullo
con el incienso que la musa inflama.
Lejos
del vil furor del vulgo insano,
nunca en vanos deseos se excedieron,
y por el valle de un vivir lejano
su fresca senda sin rumor siguieron.
nunca en vanos deseos se excedieron,
y por el valle de un vivir lejano
su fresca senda sin rumor siguieron.
Mas,
protegiendo contra todo insulto
estos huesos aquel túmulo escaso,
de rústica escultura, en verso inculto
pide el tributo de un suspiro al paso.
estos huesos aquel túmulo escaso,
de rústica escultura, en verso inculto
pide el tributo de un suspiro al paso.
Nombre
y edad por pobre musa puestos
vez de elegía y fama desempeñan;
y esparcidos en torno sacros textos
que a bien morir al rústico le enseñan.
vez de elegía y fama desempeñan;
y esparcidos en torno sacros textos
que a bien morir al rústico le enseñan.
Pues,
¿quién cedió jamás esta existencia
inquieta y grata al sordo olvido eterno,
y dejó de la luz la alma influencia
sin mirar hacia atrás lánguido y tierno?
inquieta y grata al sordo olvido eterno,
y dejó de la luz la alma influencia
sin mirar hacia atrás lánguido y tierno?
Al
irse el alma, un caro pecho oprime
y llanto pío el ojo mustio aguarda:
Naturaleza aun en la tumba gime,
y aun en cenizas nuestro fuego aguarda.
y llanto pío el ojo mustio aguarda:
Naturaleza aun en la tumba gime,
y aun en cenizas nuestro fuego aguarda.
Por
ti, que al muerto abandonado honrando
su triste historia haces que en verso fluya,
si acaso sólo, pensativo errando,
un genio igual pregunta por la tuya,
su triste historia haces que en verso fluya,
si acaso sólo, pensativo errando,
un genio igual pregunta por la tuya,
tal
vez un cano labrador le diga:
«Del alba le hemos visto a la vislumbre,
sacudiendo el rocío en su fatiga,
ir a encontrar el sol en la alta cumbre.
«Del alba le hemos visto a la vislumbre,
sacudiendo el rocío en su fatiga,
ir a encontrar el sol en la alta cumbre.
Al
pie del roble aquel, algo inclinado,
que hondas raíces tuerce, caprichoso,
yacía por la siesta recostado,
viendo el vecino arroyo bullicioso.
que hondas raíces tuerce, caprichoso,
yacía por la siesta recostado,
viendo el vecino arroyo bullicioso.
Ya
en ese bosque desdeñoso andaba,
sus temas murmurando y sonriendo;
ya solitario y pálido vagaba,
como de amor y penas falleciendo.
sus temas murmurando y sonriendo;
ya solitario y pálido vagaba,
como de amor y penas falleciendo.
Faltóme
un día en la colina usada,
junto a su árbol querido; en la dehesa
al otro no le hallé, ni en la cascada,
ni en la alta loma, ni en la selva espesa.
junto a su árbol querido; en la dehesa
al otro no le hallé, ni en la cascada,
ni en la alta loma, ni en la selva espesa.
Con
ceremonia lúgubre cargado
en el siguiente al cementerio vino;
lee (pues sabes) lo que está grabado
en esa piedra, bajo aquel espino».
en el siguiente al cementerio vino;
lee (pues sabes) lo que está grabado
en esa piedra, bajo aquel espino».
Epitafio
De
la tierra en el seno aquí reposa
un joven sin renombre y sin riqueza;
su cuna no esquivó la ciencia hermosa
y marcóle por suyo la tristeza.
un joven sin renombre y sin riqueza;
su cuna no esquivó la ciencia hermosa
y marcóle por suyo la tristeza.
Generoso
y sincero fue, y el cielo
pagóle; dio cuanto tenía consigo:
una lágrima al pobre por consuelo;
tuvo de Dios cuanto pidió: un amigo.
pagóle; dio cuanto tenía consigo:
una lágrima al pobre por consuelo;
tuvo de Dios cuanto pidió: un amigo.
Su
flaqueza y virtud bajo esta losa
no más indagues de la tierra madre:
con esperanza tímida reposa
allá en el seno de su Dios y Padre
no más indagues de la tierra madre:
con esperanza tímida reposa
allá en el seno de su Dios y Padre
Terminó su traducción en 1823, cuando tenía solamente 24 años, Filadelfia.
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Poeta
y traductor argentino precursor de la Independencia de Cuba
Abandonó
Virreinato del Río de la Plata para no regresar, en 1809.
Durante
esos dieciséis años residió en Perú, España, Inglaterra,
Francia,
Estados
Unidos, Cuba, Venezuela, Colombia y México.
OBRA
Una
elegía
Una
oda La palomilla ausente
Sonetos
1823
Traductor del poema: "Elegía en el Cementerio de una aldea"
(«Elegy
Written in a Country Churchyard) de Thomas Gray, Filadelfia
domingo, 9 de agosto de 2015
Maciel, Juan Baltasar
(Santa
fe 8/9/1727 – Montevideo, Uruguay 1788)


Canta
un guaso en estilo campestre los triunfos
del
Excelentísimo Señor Don Pedro de Cevallos
Aquí
me pongo a cantar
abajo
de aquestas talas,
del
maior guaina del mundo
los
triunfos y las gazañas,
del
Señor de Cabezon,
que
por fuerza es camarada
de
los guapos Cabezones
que
nada tienen de mandrias.
Hé
de puja, el caballero
y
bien vaia toda su alma
que
a los portugueses jaques
ha
zurrado la badana.
Como
a ovejas los ha arriado
y
repartido en las pampas
donde
con guampas y lazo
sean
de nuestra lechigada.
De
balde eran, mis germanos,
sus
cacareos y bravatas,
si
al columbrar a Ceballos.
[…………………………………..]
No
lo ha hecho así el come gente
o
más aina come vacas,
vuestro
don Pinto Bandeira
salteador
de la otra Banda,
que
allá por sus andurriales
y
siempre de disparada,
huyendo
como avestruz,
aun
se deja atrás la gama.
Ya
de Santa Catalina
las
batatas y naranjas
no
les darán en el pico
aunque
más griten, chicharras.
Su
Colonia, ras con ras,
dis
que queda con la playa
y
en ella quando la dha
harán
de azulejos casa?
Perdone,
Señor Ceballos,
mi
vena silvestre y guasa,
que
las germanas de Apolo
no
habitan en las campañas.
Apolo
presidiendo el coro de las musas, al son de su lira, las exhorta a
que
las
proezas del Júpiter español (a Don Pedro Cevallos) comienzo por
heroica.
*****************************************************************************************************
Sacerdote,
educador rioplatense, poeta, Doctor en Derecho Civil y Canónico.
--
Junto con Luis José de Chorroarín fueron los "Maestros de la
generación de Mayo".
Obra
literaria
--
Allá por 1777 se escribía el que se considera el primer poema
gauchesco.
--
Poemas dedicados a virreyes y obispos
miércoles, 5 de agosto de 2015
Maldonado Bayley, Edgar (Bayley, Edgar)
(Capital
Federal 15/12/1919 - 12/8/1990)
UN
SOL
No
hay una naranja perfectamente redonda
No
hay un día perfecto
Hay
un sol para los que han peleado
contra
las sombras
sin
rendirse jamás
de
noche
de
día
a
orillas del lago
bajo
el sicomoro y el sauce
entre
las rocas y las anémonas
Para
ellos hay -habrá- un sol
porque
han peleado contra las sombras
contra
su propia oscuridad
su
turbia lámpara
su
ignorante desgano
Para
ellos
sí
habrá
un sol
pero
no hay
no
habrá nunca un día perfecto
una
naranja perfectamente redonda
De
Estado de alerta y estado de inocencia, 1989.
Extraído
de Cuaderno Carmín 23
Edita
Eduardo Dalter
***********************************************************
ANDANZA
PARA HABILITAR
ando
por las calles desconociendo el mar excepcional
me
paro a conversar con la larga mano de la llanura
y
sé de mí y del hondo kilómetro habitado
ando
como se sabe sin importarme el norte
caminando
callado y volando a veces sin cotizaciones
tropiezo
con miradas y me enredo en los números
quisiera
quedarme
como
un turista abandonado
hacia
adentro de la media infancia
quedarme
para mantener las órdenes
paso
a paso
me
paro al sol
aprovechando
las vueltas de mi espera
y
torno a andar vivaqueando en el polvo
para
beber
escucha
para
vivir también es necesario
un
rumor de cometas
De
“En común”, 1949.
Los
poetas del 40 (pag. 62)
Centro
Editor de América Latina, 1968.
***********************************************************
POETA
EN LA CIUDAD
en
difícil amor y opuesta preferencia
en
gesto y voz y calle sin cordura
y
un adiós solamente
y
un tango sin camino
hay
un día que es tuyo al principio del mundo
y
nombro contigo la vigilia y el viaje
y
el muelle reinventado y el cielo sin las horas
y
el largo error y la hierba del río
y
un reflejo cualquiera y el favor de la sal
poeta
en la presencia y el árbol sumergido
sueño
secreto
ojos
olvidados
mar
sin culpa abierto
al
celo del estío
que
giran en el frío o la lluvia del muro
tu
tiempo de canales y deslices
cristal
de noches entornadas
ternura
y furia de tus años en pie.
De
“La vigilia y el vieje, 1961.
Los
poetas del 40 (pag. 63)
Centro
Editor de Ámerica Latina, 1968.
********************************************************************************************************
MALDONADO
BAYLEY, EDGAR (Seudónimo: EDGAR BAYLEY)
Poeta,
ensayista y dramaturgo
-
Fundador Revista Arturo
-
Co-dirigió la Revista Poesía Buenos Aires (1950-1960)
Libros
publicados
1945 - Invención dos (poemas, un manifiesto y un cuento) - Buenos
Aires
1949 - En común – Poemas – Tres vientos
1951 - La vigilia y el viaje – poemas – Fondo de Escritores Asociados
1951 - Realidad interna y función de la poesía – reflexiones sobre la
poesía
ampliación - Poesía Buenos Aires
1952 - Realidad interna y función de la poesía – reflexiones sobre la
poesía
ampliación - Poesía Buenos Aires -2ª
Edición.
1954 - Poemas – antología – Poesía Buenos Aires
1958 - La poesía como realidad y comunicaciones – ensayo –
1966 - Realidad interna y función de la poesía – reflexiones sobre la
poesía
ampliación - Editorial Biblioteca –
Rosario – Santa Fe
1968 - El día – poemas – del Mediodía – Buenos Aires
1976 - Memoria del Dr. Pi Torrendell – relatos humorísticos poéticos –
del autor
1976 - Obra poética – (incluye Celebraciones inédito a la fecha de
1976)
- Corregidor
1981 - Nuevos poemas – La Ventana
1983 - Alguien llama – Argonauta
1983 - Antología personal - CEAL
1983 - Vida y memoria del Dr. Pi y otras historias – relatos
humorísticos
poéticos - Último Reino
1985 - Anthologie – Centro Cultural Argentino en París – Traducción:
Laurence Guéguen
1989 - Estado de alerta y estado de inocencia – reflexiones sobre la
poesía
- Argonauta (1990 dice el
diccionario de Susana Cella)
1989 - La claridad y otros poemas – Centro Editor de América Latina
2000 - Todo el viento del mundo – Antología – Mondadori - OP
S/F
- Ni razón ni palabra – poesía
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