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jueves, 27 de agosto de 2015

Bepré, Julio

(Córdoba 29/1/1945)
Errancia

Entonces tomé cuenta de que eras peregrino
tanto como yo y también como ellos
Aquí son otros los días y las noches
y el aire es siempre tibio y también presuroso.

Acercarás tus ojos a gestos divergentes
de aquellos que ya están distantes de tus pasos.
Harás la simple historia de ubicarte
en una duda a veces o en busca de reposo.

Arribarás en tiempo a un destino austero
y encontrarás allí el laboreo y ocio
para no hacer camino y más camino.
Esto quise decirte en este fugaz cruce.
                                               Un destino hay de luz. Atrás queda la sombra.

De Caducidad de la sombra

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Decir algo

Escapan las palabras, huyen de mí,
se ocultan misteriosas en los huecos del aire
y detienen el vuelo galano de los pájaros
dejándolos inmersos en un instante inmóvil.

Las palabras emigran repletas de silencio
y llevan escondido un ardid en sus letras
por mí reconocido al esperar que arribes
y luego en la alegría de caminar la tarde.

Las palabras deshacen la pobre realidad
al abrir el enigma sumiso de tu ser.
¿Dónde hallar prontamente las ideas precisas
para exaltarte más y realzar al mundo?

Pero yo necesito ahora contemplarte,
retener tus visajes y quedar demudado
porque sonríes hasta cuando cierro los ojos.
Rehago cada día si llamas por mi nombre.

De Adiós inacabado

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Trajín

Frente al simple capricho de un casual remolino
mi rostro se refresca. Veo mejor las cosas
pero esta vez la sed me rasga la garganta.
Se adensa el tiempo. Agobia la soberbia del sol,
el cielo se acomoda al cenit riguroso
y las calles contiguas a un yermo se asemejan.
El momento conduce a una imagen esquiva
y la flor reconoce la mengua en su color.
Pero yo estoy atento y enseguida descubro
el vuelo de los pájaros que rozan a las nubes.
El mundo me conmueve y a mi vigilia torno
y desando el misterio de cada meridiano,,
los límites sinuosos y algún perdido nombre.
El bochorno me invade y humedece mi frente
y al respirar albergo un rostro y su pregunta,
una historia acrecida y una mirada tensa.
Regresa el remolino y en algo debilita
este sabor reseco que atiborra el verano.
Después vendrá la noche con su luz apacible
de una luna creciente asombrando mis ojos.
Entonces incorporo mi frágil osamenta
y ante mí se demora la realidad del mundo.
Un hombre soy, un pez, un ave, un vegetal, la lluvia
y también esa piedra que los años desgastan.

De Arraigo inasible

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Libros publicados

1974 Año del inicio – Francisco Colombo
1974 El día y la advertencia – Francisco Colombo
1981 Rastro de la proximidad – Corregidor
1984 Ráfaga o sueño – Fundación Argentina para la poesía
1985 Persistencia – Alción
1988 Nacer de olvido – Empresa poética
1990 Demora en el mundo – Alción
1991 Antología breve – Correo latino
1992 El mar es una sed – Argos
1994 Palabra de mi boca – Municipalidad de Córdoba
1996 No hay día sin noche – Argos
2000 Callejón de salida – Argos
2001 Antología breve en italiano – (Traducción al italiano de María Spagnuolo) -
quaderni de arte presente – Caserta, Italia
2002 Andante inmoderato – Sagital
2005 Caducidad de la sombra – Argos
2007 Arraigo inasible – Último Reino
2007 Instante italiano - Cuaderno, Buenos Aires
2008 Conjeturas – Sobre la escritura poética – ensayo – Último Reino
2009 Certeza indócil - Argos
2010 Al mar dejo esta voz – Sagital

Premios

1993 Segundo premio Dirección de Cultura de la Municipalidad de Córdoba

Material de Consulta Sobre el Autor

1999 Realtà e sogno – La poesia di Julio Bepré, por Vincenzo Rossi. Edizioni del Centro Studi Letterarie “Eugenio Frate” (Edición bilingüe).

lunes, 24 de agosto de 2015

Berbeglia, Carlos Enrique

(Villa Mercedes, San Luis 11/3/1944)
Circunspección doliente

La noche,
silenciosa hasta lo abominable,
también oculta el cielo y las estrellas,
ensombrece al alma
que circula por el angosto pasadizo blanco
de la calle.

Teme esa luz el alma,
blanco neón que le ilumina
el recto asfalto, la calle indefinida
y sin interrupción, como la noche.
La tenebrosa sombra que se cierra
donde la línea de la luz termina
agosta el alma, pero el alma
de este vacío – sombra sabe apenas.

Y así, pura extensión, como la ruta,
el alma ignora
desde qué momento
camina esa penumbra
o cu{ando despejará el enigma
de la luz, el propio o la negrura.

De Fuego sin dioses, 1987 (pág. 39)

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No más que el simple preguntar

¿Cómo recuperar la alegría que antaño se asomaba
igual que los títeres burlones de seda en la ventana
y se escurrían después, si algún perturbador recuerdo
agrisaba los cánticos que el mundo, inexorable,
mostraba en una flor cualquiera
abierta al ímpetu del sol, o, luego, a su inmediato
y provisorio ocaso?

¿Y dónde? ¿en qué suelo crispado
por el rayo tutelar de la conciencia?
¿en qué escondida visión de un místico sin voces?
¿en qué mentira de un prestidigitador
Sonriendo entre los niños?

Pareciera emanar de los infiernos
un hálito letal en cuya asfixia
late la prohibición de ilusionarnos,
¿dónde encontrar la cueva
que aloja a los demonios
aunque fuera simplemente para conocerlos?

De Pantomima y desierto, 2003 (pag. 9)

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Vísperas y enmiendas

La higuera que nunca repitió sus frutos
y el olivo,
los laureles en la sien del vencedor
y la corona de espinas
reflejando un atardecer, en cambio, reiterado
desde aquel entonces,
los bríos del cordero y el felino rampante
observando, con extrañeza, un diminuto trono
donde el mugido y el rebuznar reemplazan
los sones de gloriosas trompetas por la mansedumbre.

Fulgores y oscuridad también iterativos hoy,
cuando la historia, en su inmisericorde calma
los entreveró sin pausa, y las llagas de la humanidad
conocieran la sal de todas ellas,
y de otras promesas también, de diferentes rincones
de una tierra aturdida, y, tantas veces aún,
crucificada,
en distintas colinas,
aunque en la misma sordidez de antaño.
Restos abandonados en la playa
por sucesivos reflujos que las generaciones
(incluso previas a “desde aquel entonces”)
recogen y devuelven entre canciones y melancolías,
quejas, esperanzas, arrebatos de furia
y olvidos transitorios que las inequidades
despiertan a empellones.

De Veladuras y pliegues, 2015 (pag. 49)

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Libros publicados

1983 Ráfagas de luna - Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires
1985 Tardes en el paisaje y hombre - Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires
1986 Entre la poesía y la filosofía y la poesía. Mutuas iluminaciones. – Ensayo - En: “Empresa poética”, año 1, número 4, Buenos Aires, enero – junio 1986
1987 Fuego sin dioses – Fundación argentina para la poesía
1988 Interlineal cincuenta – Filofalsía
1990 Tarde crepuscular posible (poemario incluido en Continuidad en los modos que incluye cuentos y un ensayo acerca de la Creatividad) – Filofalsía
1992 Correspondencia abierta – Correo  Latino, Buenos Aires
1993 La poesía entre la cultura popular y la tecnología.- Ensayo - En “Nexo literario”, año I, número 1, Buenos Aires, enero 1993
1994 Homo homini homo – Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires
1996 Las horas del himno – Libros  del empedrado
1997 Revelaciones del tiempo – Libros del Empedrado
2000 Viaje parcial por el Planeta Tierra – Stevenson
2001 Los terracota y polen – Ediciones Amaru
2003 Ambigüedades y certezas. El mediodía en su sombra. La luna qué, Buenos Aires,
2003 Pantomima y desierto – Ediciones Amaru
2006 La rebeldía agónica. La luna qué, Buenos Aires
2007 proximidades lejanas – Ediciones Amaru
2011 Penumbra sin voz y luminosa voz de vos - La Luna qué, Buenos Aires
2013 Amaneceres vedados al tiempo – La luna qué
2015 Veladuras y pliegues – La luna qué

Bertolé, Emilia Isabel

domingo, 23 de agosto de 2015

Zeitlin, Israel (Tiempo, César) (Béter, Clara)


Ekaterinoslav - Ucrania 3/3/1906 - Buenos Aires 24/10/1980

POGROM

Mientras la noche marinera
lanza su gorra al cielo oscuro
danzan las sombras de la hoguera
sobre el espejo atroz del muro.

Danza la rubia espiga abierta,
danza la abuela del pan puro,
llama el horror de puerta en puerta
hasta el patíbulo del muro.

Danzan los tristes pies heridos
y el béi yidov conflagra el viento;
los candelabros encendidos
velan el sábado sangriento.

Bajo las nubes vagarosas
danzan los sables implacables
que siegan árboles y rosas
y escaramujos miserables.

Danza la turba desatada,
rueda el pavor – bola de nieve -
Dios tiene la boca cerrada
y el cielo, ahora, llueve, llueve.

También danza el silencio, como
el batallón, trágico y duro,
y hay una música de plomo
sobre el pentagrama del muro.

Danza la pobre madre pobre
sola y sin luz en el desierto,
mientras la lluvia cae sobre
su niño muerto, muerto, muerto.

En la ciudad de la luz desciende,
sobre el asfalto de piel lucia,
marca al que compra y al que vende
y danza sobre su alma sucia.

Danzan las tres palabras de la
sentencia sobre el muro atroz,
detrás del tiempo el hombre vela
mientras Dios duerme como Dios.

De Sábado pleno, 1955

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MI DOLOR

A veces
hasta me da vergüenza de llorar,
pensando en lo pequeña que es mi pena
ante la enorme pena universal.

¿ Qué es mi dolor de triste yiradora
ante el de aquellos que no tienen pan?
- Lugar, común, cursilería, pero
realidad, dolorosa realidad -

Quiero ser fuerte sin claudicaciones,
- bien sé que es vana mi lamentación -,
alzo la voz para cantar y quiebran
los sollozos mi voz.
                                             Clara Beter

De Versos de una…, 1926

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PARA LOS POETAS PERDIDOS EN LA NOCHE ESPAÑOLA

Como se busca el pulso mineral de los muertos,
buscamos los tatuajes de la noche porosa,
la noche va hacia el hombre con los brazos abiertos
y en sus brazos lo ahoga, trágica y poderosa.

España bate el cobre por los campos desiertos,
por las rubias ciudades - bronce, madroño, loza -
por la desesperada claridad de los puertos
y en las blusas azules la mañana remoza.

A la sombra del odio crecieron las espadas
y en la noche cayeron poetas camaradas
porque amaban la vida, la verdad y la paz.

Pero en este recodo del mundo hacemos guardia
compañeros, hermanos muertos en la vanguardia
blandiendo el alma como una bandera más.

De Sábado peno, 1955

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Escritor, periodista, editor, dramaturgo y guionista
En 1924 obtuvo la ciudadanía argentina.
         Seudónimo: César Tiempo
         Heterónimo: Clara Beter
-- Formó parte del Grupo de Boedo
-- Fue cofundador de la editorial argentino-uruguaya Sociedad Amigos del Libro
-- 1953 miembro de la Academia Argentina de Lunfardo
-- 1937 fundó y dirigió la revista «Columna» -que editó hasta 1942

Libros publicados

1926 - Versos de una… - como Clara Beter – (1998, Ameghino)
1927 - Exposición de la actual poesía argentina (Antología de poesía joven)
- coautor con Pedro Vignale - Editorial Minerva
1930 - Libro para la pausa del sábado – poesía – Gleizer
1933 - Sabatión Argentino – poesía – Publisher, Montevideo Uruguay
1938 - Sábadomingo – poesía – Talleres Gráficos de Porter
1955 - Sábado pleno – obra poética - M. Gleizer,
1966 - Sábadomingo – poesía – Grupo Editor de América Larina
1979 - Poesía completas - Stilman Editores

Premios

1930 - Obtuvo el Premio Municipal de Poesía.
1970 - Gran Premio de Honor Fundación Argentina para la Poesía
Sala "César Tiempo" -  Café Tortoni

Britos, Marcos


(Buenos Aires 1956)
CAFÉ DE POR MEDIO Y LLUVIA

Perderé por un tiempo el ritmo de tu altura y tu sonrisa, el contorno de tus manos sobre las mías, acaso tu frente contra mi cadera...

La distancia tiene pulso de corazón.

Volveremos a vernos cuando el verano regrese, y no sé para entonces cuánto nos habremos ausentado, pero acompañados por rumbosos ríos, y en nosotros nuevos y extraños pájaros, hablaremos como si el viejo Darwin y el Barón von Humboldt se hubieran encontrado un día a conversar, cafe de por medio y lluvia.

(y asi fue)

De Paisajes contra la muerte,1989

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MIGUELITOS

Y llegará el día en que se queden sin trabajo los gomeros
y el planck-planck de sus mazas golpeando sobre las llantas
no se escuchará en ningún rincón del mundo.

Para esa época en que los árboles crezcan sin presagios horribles,
y las gomerías sean motivo de académicos,
propongo que ocupen un lugar de privilegio y reconocimiento
en las salas del museo humano sobre la era de la barbarie
por la pesada y primitiva labor de sus hombres rudos y fuertes.

Y propongo también que un sector especial de tal museo,
dedicado a los pueblos que enfrentan a los transportes terrestres,
se presenten los ejemplos de sus métodos heroicos y rudos

como la quemazón de círculos de caucho sobre las rutas,
o un simpático y sencillo nudo de hierro,
eficaz como algunas armas primitivas,
que los antiguos llamaron curiosamente miguelitos.

De Legado de poetas (pag. 69)
Poesía Social Argentina 1956-2006
Ediciones Patagonia, 2007

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Y YO HABLARÉ

Acaso alguna noche,
sin preguntar si mi hijo duerme o mi mujer,
me quiten de la casa y de mis libros
y me exijan que hable de algo que conozco.

Y yo hablaré
-como siempre lo he hecho-
del amor, mi gente, las gaviotas.

De Paisajes contra la muerte, 1989.

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PARA PINTAR UNA GIOCONDA

¿Dónde están, dónde quedan tus tristezas?
¿Cómo hacer para llegar a tus dolores?
¿Hay caminos recorridos antes hasta allí dejando señales de ayuda?
¿Hay senderos abiertos, hay puentes, hay puertas que abrir?
¿Dónde están las puertas que se abren a tus desgarros?
¿Darás para mí esa señal?
¿Podré volarte, podré rastrear las huellas de quienes llegaron antes?
¿O será una exploración sin mapas, sin cartas marinas, sin rosa de los vientos?
¿Deberé guiarme suponiendo el terreno
sólo atento a las señales que el paisaje nos muestra?

¿Podrás alcanzar mis islas de piedra entre tormentas?

No llegaré a tus dolores si no abro mis cavernas para vos,
si no permito que entres a ella para iluminarlas,
para estallarlas dejando allí sepultadas
las voces y las manos del horror como improntas en la piedra,
y las puntadas del corazón colgado en ganchos doliendo al aire siempre
construyendo castillos de estalagmitas con sus lágrimas.

Si no logro que vivas las arrugas de la tristeza
como alfombras ásperas sobre las cuales nada crece.
Si no logro que te recuestes en ellas,
si no siento sobre ellas tu caricia,
no podré dar color a tus colores
no podremos pintarnos en tu retrato.

Porque quiero dibujarte necesito delinear tu rostro sobre tus rostros
y pintar tus colores sobre mis colores.

Con un fino pincel sobre tus cejas pintaré mis cejas,
y sobre tu boca las que yo siento,
y a tus ojos daré el color que ven los míos,
y a tus manos le pondré el contorno de las manos que necesito,
y a tu sonrisa quiero hacerla perfecta y quieta
para que todos sospechen que estás sonriendo pero que nadie tenga esa certeza.

Y sin embargo hay puertas que deberemos abrir antes
para que pueda dibujarte con los colores que tus ojos reflejan.
Y hay caminos y senderos que dentro de mí deberás recorrer antes
para que tus ojos reflejen la luz que desearía ver en tu mirada.

Ahí están la paleta de colores,
los pinceles, la espátula y la tela.

Allí estás,
con tus movimientos,
con tu cuerpo que se abre para mí,
con tu andar por la casa percibiendo en cada lugar los desarreglos,
ordenando en cada rincón lo necesario,
esparciendo en toda ella tus delicadas precisiones,
despertando en mí recuerdos de otros andares
para entonces igualmente completos.

Allí estás,
y en la quietud de tu mirada late el aire que se desplaza con tus movimientos.

Y aquí estoy yo en blanco y negro.

Pondré en los reflejos de tus ojos reflejos de otras miradas,
y en tu rostro pintaré otros perfiles,
y en mi sombra serás pinceladas que acarician
y en mi blanco cometas dejando su estela dorada.

Y serás todas
y en especial serás alguna.

De Viajes y regresos, 2003

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CONVERSACIÓN DE INVIERNO

Esperando la llegada del amigo Marcelo Pérez
(a quien le perdí el rastro hace muchos años)
a la casa del Docke en Ricardo Gutierrez y Levalle,
en alguna noche del 78
Sentate,
charlemos,
ha llegado el invierno
y el sol baja temprano.
El frío invita a estar quietos
cerca del horno prendido
en la cocina amable.
Afuera el viento arrastra
las últimas hojas,
las mujeres con sus bolsos
rápidamente vuelven del mercado
y en los vidrios empañados
como en una pantalla,
he descubierto una ciudad
y un río.
Sentate hermano,
la noche viene llegando
y en toda la casa
flotan los fantasmas.

¿Sabés que tengo el corazón dormido?

Me ha caído sobre él
toda la humedad del mundo
y he sentido cómo se achicaba
hasta ocupar apenas
el espacio que hoy me ocupa
tan mi solo corazón entre los dedos.

¿Pero acaso puedo hablarte de él
si está dormido y sueña?

Esperemos entonces que la pava cante
el camino de la tarde
ese camino lento
merece recorrerse suavemente.

¿Sabés que el día se me pobló de voces?

Venían desde lejos
como el rumor de un tren
y el libro que leía
se me quedó en las manos.
Sentate
ya pronto llegará mi mujer
la risa de mi hijo
despertará mi corazón
y todo será distinto.

Pero en tanto charlemos,
hay rostros que nos están mirando.

Vamos
que te cuento.

De A Contramano,1981

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Libros publicados

1979 - La flor en el muro – Tres tiempos
1981 - A contramano
1989 - Paisajes contra la muerte
1995 - Los ojos del cazador
2003 - Viajes y regresos – Ed. Al Margen